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lunes, 12 de enero de 2015

ESTE AÑO ME HA ENSEÑADO...

Que nada es “para siempre”.

Que quien hoy es un desconocido, mañana puede ser un amigo… Y quien es amigo, puede convertirse en desconocido.

Que los amigos vienen con fecha de caducidad.

Que segundas oportunidades pueden dar buenos resultados… Pero que dar una tercera o cuarta tras el mismo fallo, es de ser idiota.

Que quien no quiere cambiar, no lo hará.

Que quien tú pensabas que estaría ahí, no está… Y quien no esperabas que te respaldara, puede convertirse en tu mejor aliado.

Que cuando alguien pone punto y aparte a una conversación con un “paso”, es esa persona quien tiene el deber de retomarla… Si es que tiene un mínimo de interés en su interlocutor.

Que todo el mundo tiene un precio… Es solo que algunos se valoran más que otros.

Que cuando quieres, puedes.

Que no existe la falta de tiempo, sino la falta de interés. Porque cuando realmente se quiere, la madrugada se vuelve día, el martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad.

Que dos no se pelean si uno no quiere… Pero que tampoco dos se arreglan si uno no está por la labor.

Que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

Que 500 pueden convertirse en 1000… Y que cuando los has invertido y vuelto a recuperar, eso da fuerzas para seguir adelante construyendo un sueño que llevas mucho tiempo persiguiendo, sobre todo cuando ves que los números rojos empiezan a ser cosa del pasado. ¡Kaeru-chan seguirá creciendo! Esto solo acaba de empezar.

Que la mayoría de las veces, estás sola… Y que si no tiras tú “palante”, nadie lo va a hacer por ti.

Que quien algo quiere, algo le cuesta… Y que a veces el “algo le cuesta” parece pesar más en la balanza.

Que llega un momento en la vida en que tienes que elegir… Y que esas elecciones nunca van a ser fáciles y siempre acarrearán consecuencias que te disgusten.

Que un levante puede parecer llevarse por delante toda la esperanza que has puesto en un proyecto… pero que tras la tormenta siempre llega la calma, solo hay que ser paciente.

Que hasta el peor de los momentos puede traer consigo un resquicio de luz. Y que es en esos malos momentos en los que te das cuenta de quién realmente está a tu lado y quién no.

Que muchas veces quieres esconderte y llorar… Pero que si te paras a hacerlo, te quedarás atrás.

Que las oportunidades nos pasan volando por encima de la cabeza… Y solo aquellos que están continuamente saltando se topan con alguna de vez en cuando.

Que es mejor parar dos minutos a pensar… que parar luego dos horas para arreglar.

Que no damos a las cosas el valor que tienen. A veces, por sobrepasarnos… Otras, por quedarnos cortos.

Que quien no arriesga, no gana.

Que no todo es lo que parece, y que de los errores se aprende.

Que las cosas caen por su propio peso y que todo, al final, se termina sabiendo.

Y que el tiempo siempre pone a cada uno en su lugar.

Este 2014 ha sido un año en el que he aprendido mucho. Me he sorprendido. Me he reencontrado con quien pensaba que no volvería a ver. He reído hasta llorar. He llorado hasta agotarme. He ganado y perdido gente por el camino. He aprendido a valorar a quien me valora y a dar a cada uno la importancia que se merecen. Ahora sé que quien la sigue, la consigue. Y que quien desiste o ni lo intenta, nunca llegará a saber si lo hubiera logrado o no. Seguiré la norma de “si te caes dos veces, levántate tres”. Y cuidaré a quienes me han demostrado que puedo confiar en ellos. Porque la honestidad está muy infravalorada.

Todo esto que me ha enseñado el año que queda atrás, me servirá para entrar con buen pie en el año que asoma. Estoy segura.

Y para no olvidarme de todo lo aprendido, hay una frase que me ha acompañado durante todo este año y que se vendrá conmigo a darle la bienvenida al 2015:

<<Esa pequeña diferencia entre “Haz lo posible” y “Hazlo posible”>>

No voy a nombrar a nadie, cada quién sabe el papel que representa en mi vida.

Espero que este nuevo año os traiga a todos los buenos momentos que al 2014 no le dio tiempo de daros y os deseo a todos y cada uno de los que estáis leyendo esto, sin excepciones, un…

¡¡Feliz 2015!!

lunes, 8 de septiembre de 2014

Pensar

Es entonces cuando llega ese momento en el que me paro a pensar y me doy cuenta de que quizás estaba mejor antes.

Estaba sola, es verdad... Pero nadie me hacía daño.

No tenía quien se preocupara por mi, es verdad... pero tampoco había nadie que me dejara de lado.

No tenía con quién compartir mis alegrías... Pero tampoco quien hiciera oídos sordos a mis penas.

No tenía quien me hiciera compañía... Pero tampoco me sentía sola aún estando acompañada.

No tenía a nadie que me decepcionara, que me mintiera, que me ocultara cosas, que no confiara, que se desentendiera, que no le importara, que pasara, que me ignorara, que me dejara de lado...

Y lo peor de todo es que ahora miro atrás y me doy cuenta de que por entonces no me sentía sola... No como ahora, que aún rodeada de gente, siento que me faltan, que me fallan, que me mienten...

Aún así, doy gracias por poder contar con unos pocos amigos, aunque menoa de los que pensaba... Creí que me hacían falta las dos manos para contarlos... Pero es ahora cuando me.doy cuenta de que con una sola mano, me sobran dedos. Porque algunos me han fallado y no parece que les importe para nada.

La vida me ha enseñado que los amigos vienen con fecja de caducidad... Y parece que algunos ya la han cumplido.

viernes, 25 de julio de 2014

¿Sabes qué pasa?

¿Sabes qué pasa?

Me cuesta confiar en la gente porque tengo miedo.
Miedo a que me hagan daño.
Miedo a querer y que no me quieran.
Miedo a dar más de lo que recibo.
Miedo a implicarme solo yo.
Miedo a terminar acompañada pero sola...
Pero sobre todo, miedo a ilusionarme y que me terminen defraudando...

Porque en la vida he aprendido que las personas llegan, pero no para quedarse; traen consigo una fecha de caducidad... Y cuando esta espira, se van... Y siempre me termino volviendo a quedar sola... y siempre se llevan un trocito de mi que nunca vuelve...

Y yo intento recomponer los pedazos... Pero justo cuando parece que empiezo a sanar, se repite lo mismo y vuelta a empezar.

Por eso tengo miedo a querer a alguien. Porque la vida me ha enseñado que, tarde o temprano, desaparecerá.

martes, 24 de junio de 2014

Caminos y senderos

Tras un tiempo de vagar por caminos marcados, decidió probar suerte abriendo nuevos senderos... Y se dió así cuenta de que todo depende de cada uno... De que no podemos esperar que nadie nos guíe en el camino, porque en ese caso, seguiremos vagando por senderos ya andados sin descubrir lo que realmente aguarda por nosotros entre la maleza.

viernes, 7 de febrero de 2014

Una vieja amiga

La vió allí sentada. Sola. Mirando por la ventanilla del avión. Esperando el despegue. Y aunque no era su asiento, se arriesgó a que le llamaran la atención y se sentó a su lado.
No dijo nada. Solo observó. Y pudo ver cómo una lágrima rodaba por su mejilla mientras el avión despegaba. Y no pudo contener más su curiosidad y al fin preguntó:
-¿De visita?

Ella se sobresaltó. Estaba tan metida en su mundo que no se había dado cuenta de que había alguien sentado a su lado. Ni siquiera notó como le observaba mientras despegaban.
-Sí. A ver a una vieja amiga.

A él le sorprendió el brillo que le pareció percibir en sus ojos al hacer la afirmación. Debía de ser una muy buena amiga.
-La echas de menos, por eso lloras.

Lo había afirmado. No había preguntado. Y no pudo contener la sonrisa al darse cuenta de cómo un total extraño podía comprenderle mejor que ella misma.
-Sí. La echo de menos.

Él había visto esa sonrisa. Fugaz pero luminosa. Como un sol. Y se prometió a si mismo que volvería a verla antes de que el avión aterrizara.
-Debe ser una muy buena amiga.
-Mucho. Me acogió cuando no me quedaba nada. Huía y encontré un hogar en ella.

Las lágrimas acudieron a sus ojos y otra lágrima rodó por su mejilla. Él no quería verla llorar, quería volver a ver aquella sonrisa.
-¿Y como se llama?

-Londres. Se llama Londres.

Y ahí volvió esa luz. Sabedora de que solo quedaban minutos para aterrizar en su segundo hogar. Aquél que le abrió los brazos y curó sus heridas cuando nadie más supo.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Este año no quiero cosas. Quiero personas.

Personas que se queden a mi lado. Personas que estén ahí en lo bueno y en lo malo. Personas que me quieran, aunque sea un poquito, y que me lo demuestren. Personas que se interesen. Personas que rian conmigo. Personas que lloren conmigo. Personas que no les importe aguantar mis locuras. Personas que me levanten cuando me caiga. Personas que se alegren cuando la cosa vaya bien. Personas. Solo personas.

Pero sobre todo, quiero personas para estar yo siempre a su lado. Para estar ahí en los momentos buenos y en los malos. Personas a las que querer y poder demostrárselo. Personas por las que interesarme. Personas con las que reir. Personas con las que llorar. Con las que divertirnos haciendo locuras. Personas a las que levantar cuando caigan y con las que alegrarme cuando todo les vaya bien. Personas. Solo personas.

De ese tipo de personas a quienes llamamos "amigos".

Ya se que tengo unos pocos, por eso no os pido más, prefiero calidad a cantidad.

Lo que os pido es que les deis las ganas para seguir estando ahí. Que me deis las fuerzas para no decepcionarles nunca.

Os pido que no se vayan. Que no desaparezcan. Que sepan que me tienen siempre y saber que yo les tengo.

Porque por muchas cosas que me traigáis, yo todo lo que quiero es no perderlos.

Así que, queridos Reyes Magos. Este año no quiero que me traigáis nada. Quiero que mi regalo sea conservar lo que ya tengo por mucho tiempo.

martes, 10 de diciembre de 2013

No tiene por qué ser lo que parece

Aguanta. No llores. A la gente no le gustan las lágrimas, sino las sonrisas...

Y así construyó su máscara. Decidió que nadie vería una lágrima. Guardaría todas tras un muro.

Con el tiempo el muro fue creciendo y se olvidó de cómo se sentía al estar al otro lado. La máscara se convirtió en segunda piel y los días pasaron mientras se acostumbraba a vivir de puertas para fuera y a sentir de puertas para dentro.

domingo, 27 de octubre de 2013

¿Y si ya no tuviera arreglo?

¿Qué haces cuando estás enfadada con el mundo y seguir huyendo ya no es una opción?
Alejarse de las personas que te hieren ayuda, pero los sentimientos que provocan no curan. Se convierten en una herida abierta que no cicatriza.

Huir mitigaría el dolor, pero no lo haría desaparecer... Lo único que podría llegar a conseguirlo parece no llegar nunca.

A veces llego a preguntarme si alguna vez tendré la oportunidad de amar a alguien que me ame.
Si alguna vez tendré el privilegio de ser importante para alguien hasta el punto de querer pasar cada momento del día juntos.
Si llegará el día en que sea a mi a quien elijan en vez de ser yo quien siga esperando.

Y cuanto más pasa el tiempo y más alto se forma el muro que contiene mis sentimientos, más me pregunto si llegado el día seré capáz de derribarlo.

sábado, 24 de agosto de 2013

Las prisas son malas consejeras

Disfruta. Aprovecha el momento. Y lo que tenga que pasar, ya pasará. No lo estropés con palabras y peticiones. Y si no hay tiempo para más, entonces es porque no tenía que pasar, y punto. Pero no fuerces las cosas. Porque entonces es cuando todo se tuerce.

Vive el presente, que el futuro nadie lo sabe. No intentes marcar el camino de antemano, ve abriendo paso poco a poco.

Cuando casi alcanzabas algo y estabas por tocar la meta con los dedos, quieres ir por el atajo y resulta que había piedras. Las prisas son malas consejeras.

Y sobre todo, no olvides nunca que las paredes tienen oídos.

domingo, 18 de agosto de 2013

Esa pequeña diferencia entre "Haz lo posible"y "Hazlo posible"

Un espacio. Una pausa. Un suspiro. Un tomar aire... Y la frase cambia por completo.

"Haz lo posible": Haz todo lo que esté en tu mano. Lo que puedas. Lo que llegues a conseguir.

"Hazlo posible": Consíguelo.

La primera; conformismo. La segunda; superación.

Y es que son las cosas que más insignificantes parecen las que, a menudo, marcan la diferencia.

No hagas lo posible, hazlo posible. Haz que el esfuerzo cuente.

jueves, 28 de febrero de 2013

Dos

Me han besado dos veces. Dos. Pero la primera fue tan forzada que me quitó las ganas de buscar más.
La segunda vino por sentirme segura en los brazos de alguien a quien conocía de tiempo ha... Y a quien no quería de ese modo, por mucho que por entonces quisiera creerlo así.
Pero es esa primera vez, esa que recuerdo con más rudeza, la que me sobresalta en este momento y me acongoja hasta el punto de sentir las lágrimas anegando mis ojos.
9 años, no tendría más.
9 años y me vi acorralada contra una pared por un tío que me superaba en altura, fuerza y edad.
Tan enterrado lo quise dejar que el recuerdo es vago, casi como un mal sueño, llegando a pensar incluso si alguna vez fue real... Pero aún así lo recuerdo.
Intenté darle un rodillazo cuando me sentí atrapada. Rodillazo que por la diferencia de altura, finalmente hubo de convertirse en pisotón. Pisotón que me permitió zafarme de las manos que me aprisionaban y, aún no sé cómo, conseguí escapar de un tío cuya cara sigue bien escondida en algún rincón de mi mente. Un tio al que recuerdo con temor.
Tuve que seguir viéndole lo que quedaba de estancia en aquella granja-escuela de verano, e intentó más de una vez volver a acercarse a mi. Pero ya me encargué yo de poner especial cuidado en no volver a quedarme sola.
Calculo que fue por entonces cuando construí la coraza que aún hoy día me es casi imposible dejar a un lado... Y digo casi porque es escribiendo la única forma de hacerla desaparecer.
Aquello marcó el resto de mis días hasta el punto de que solo uno más volvió a besarme. No soy capaz de bajar la guardia. Necesito sentir que controlo la situación, sentirme segura, o de lo contrario me siento perdida, indefensa... Y prefiero mantenerme al márgen antes que arriesgarme.
Supongo que todo esto lo achaco a aquél momento en que me obligaron a un beso.
Ahora, en momentos como éste, me viene a la mente aquél encuentro forzado... Y me doy cuenta de algo que entonces, con tan solo 9 años, ni se me pasó por la cabeza...
De no haber sido por el pisotón... Todo podría haber acabado de una forma muy distinta...
Porque aquél tío que me mantenía contra la pared del baño, no tenía intención alguna de parar.

martes, 19 de febrero de 2013

Etiquetas y sustituciones

No sé si os lo he dicho alguna vez, pero supongo que ya os habréis dado cuenta más que de sobra: En este blog se mezclan la fantasía y la realidad. Mi realidad.
Yo os ayudo a diferenciar una de otra con las etiquetas con que marco cada entrada. Lo hago para que no mezcléis equivocadamente la ficción con lo que me rodea... Aún cuando ambas, al igual que en este blog, están presentes en mi vida a cada momento.

Abrí esta venta a modo de diario anónimo... Diario en el que, como no podía ser de otra manera, empezaron a asomarse "Historias contadas", a las que mi imaginación daba alas o que, más bien al contrario, daban alas a mi imaginación.

Hace ya poco más de 2 años (¡vaya con el número 2!) que os escribo desde el otro lado de la pantalla... Y durante ese tiempo, como es natural, han pasado muchas cosas; algunas de las cuales han terminado minando el anonimato del que había disfrutado en un primer momento; lo que provoca que me haya vuelto más precavida en lo referente a lo que aquí plasmo... O, al menos, que sea más reticente a publicar según qué cosas.

¿Y a qué viene esta entrada? Pues bien, quiero aprovechar mi entrada número 100 (sí, 100, ¡ya!) para explicaros un poco el significado que le doy a las distintas etiquetas que adornan cada publicación:

Si queréis leer lo que esta cabeza loca es capaz de imaginarse, solo tenéis que iros a "Historias contadas". Todo lo que allí encontréis es pura ficción... Aunque no os voy a  negar que alguna que otra historia está teñida inevitablemente con pequeñas pinceladas de realidad.

También anda perdida alguna que otra receta que, desde mi posición de completa ignorante en el arte de la cocina, he tenido el descaro de publicar, creyéndome por un segundo que realmente tengo alguna idea de lo que me traigo entre manos... Si probáis alguna, es bajo vuestra responsabilidad.

Bromas aparte; si lo que queréis es conocer mi mundo, "Alrededor" o "Esto es lo que me mueve", es lo que buscáis.

Y si lo que os atrae (aunque no llegue a entender por qué) es llegar a entenderme, son "Divagaciones" y "Así siento" las que os darán una pista.

Ya sé que hay más. A veces pienso que debería reducirlas... Pero cada una tiene su por qué. Y a mi me gusta darle un sentido a las cosas.

Dejaré que os imaginéis el significado del resto... Porque cuando no se deja nada a la imaginación, todo se vuelve aburrido...



Solo una cosa más: Tenéis la puerta abierta... Pero ya que os invito, os pido un mínimo de entendimiento. Puede que no estéis de acuerdo con lo que encontréis aquí, puede no gustaros... Pero la puerta está abierta tanto para entrar como para salir.

Un saludo desde el otro lado de la pantalla.







P.D.: Por vergüenza (o cobardía, aún intento dilucidar por cuál de las dos decantarme), esta entrada la escribo en sustitución a otra que aún espera en "borradores", sin saber si llegará algún día a ver la luz. Supongo que, por el momento, el peso de descubrirse es mayor que el del secreto ;)

lunes, 31 de diciembre de 2012

Reflexiones 2012

No suelo hacer esto... De verdad que no. Pero este año debe quedar grabado a fuego.

Londres, Madrid, Ronda, Algeciras, Jerez, Cádiz, mi Puerto... Este año he conocido lugares que no me han dejado para nada indiferente. Y me he reencontrado con otros que me han traído recuerdos imborrables.

Londres quedó atrás hace ya meses. Lo dejé, trayéndome un puñal clavado bien hondo y con la promesa de volver algún día. Como alguien me dijo una vez: esa alucinante ciudad es uno de mis horrocruxes.

Madrid. Madrid... Aproveché un vuelo que podría haberme llevado de vuelta a Londres y caí en las calles de esta ciudad... Dejándola atrás sin pena ni gloria... Y dándola por vista sin que me llamara la atención en demasía... No me gusta Madrid.

La bonita Ronda me ofreció la oportunidad de pasar un día inolvidable entre dos personas que se han convertido en pilares para mi. Y Algeciras y sus alrededores se convirtieron en una forma de estrechar lazos con mi gente. Con mis cinco pilares. En los que me sostengo para no caer. Hacía ya tiempo que no me sentía parte de un grupo. Y no me había dado cuenta de cuánto lo echaba de menos.

Jerez me ha vuelto a recibir, haciéndome recordar tiempos muy felices que, grabados a fuego, siempre formarán parte de mi aunque por desgracia no volverán a repetirse.

Cádiz. Mi Cádiz. Mi preciosa Cádiz. Aunque nací entre tus brazos, no te conocía en persona. Pero este año me ha dado la oportunidad de quitarme esa espinita y poder patearme tus calles. Calles llenas de vida. Llenas de luz. Calles que algún día retrataré con mi cámara. Es una promesa.

Y mi Puerto... Mi Puerto chiquito... Que aunque no tenga demasiado que enseñar, es la ciudad que me ha visto crecer. Me ha visto soñar, reír, llorar... Me ha visto caerme y levantarme y me ha visto hacerme fuerte tras los golpes de la vida.

Además de todos estos nuevos lugares, 2012 ha venido cargado de gente nueva y algunos, a su vez, ya conocidos. Gente que, quiera o no, forman ahora parte de mi vida.

Unos llegaron y se fueron tal como vinieron. Otros quedaron ahí, latentes, en un segundo plano, como esperando a un mejor momento. Otros entraron con fuerza aunque algunos aminoraron y llegaron incluso a perderse por el camino... Y otros, mis cinco pilares, forman parte de mis razones para levantarme cada día.

La familia que me acogió con unos brazos no tan abiertos durante el tiempo que estuve en la ciudad que se quedó con parte mía, forma parte de ese grupo de personas que se fueron por donde habían venido. Les doy las gracias por ofrecerme la oportunidad de pasar 10 meses en una ciudad que me roba el sentido, pero la pena de dejarles atrás desapareció en cuanto monté en el metro y me di cuenta de que lo que dejaba atrás era mi querida Londres. Se perdió el contacto... Y para mi sorpresa no me pesa en absoluto.

También he conocido a gente gracias a Twitter. Totales y absolutos desconocidos que un día me dejaron asomarme a una pequeña ventana de su vida. Una ventana que, aunque muy probablemente no merecía encontar abierta, me ha permitido darme cuenta de que hay gente ahí afuera que merece la pena conocer.

Algunos twitteros en mayor medida y otros en menor. Pero no olvido a ninguno. Nunca. @AidilZirtaeb por una imaginación, sencillez y sinceridad que desearía tener por amigas. @AlberPizarro por saber, en su día, sacarme una sonrisa. @Sirventes por su inestimable ayuda a la hora de irme a Londres. @ursulady, @enjuta16,  @Alice_foryou, @carlosmover, @annare123, @Yset_, @carmen__90, @NominoeMisae, @ManuBlaBla, @uvedancer, @EmthoBlog, @llanera_abisal... La lista es interminable. Simplemente gracias.

Y por supuesto, mi gente. Sabéis quienes sois, pero no os hacéis ni puñetera idea de lo importantes que sois para mi. Mis pilares. Sin vosotros, mi vuelta habría sido una pesadilla y muy probablemente no seguiría aquí. Aguantáis mis tonterías. Mi timidez, que sé que a veces os exaspera. Mi genio. Mis noches en vela. Mis salidas de tono. Mis problemas cuando los tengo. Mi cabezonería. Mis manías... Y aún así seguís ahí. Mis pilares. Lo más importante que tengo. Miles de gracias.

Y así. A las cuatro y media de la mañana de un 30 de Diciembre, rememoro los momentos que este año 2012 ha traído consigo. Y me da pena dejar atrás un año tan redondo... Y cuando digo redondo, me refiero a las cifras, sí (no puedo negar que me encanta haber cumplido 22 el 2/2/2012), pero también me refiero a "redondo" porque todo lo que me empujó a huir de la comodidad de mi casa parece que ha ido, poco a poco, desapareciendo.

Es un balance más bien positivo el de este año. Espero que el 2013 también traiga buenos momentos... Aún cuando hay quien dice que es un número feo... Pero a mi me gusta el número 13

Feliz año nuevo a todos. Os deseo lo mejor.

martes, 4 de diciembre de 2012

Escribir

Escribir por escribir. Porque escribiendo me entiendo.
Escribir por escribir. Por dejar fluir el pensamiento.
Escribir por escribir. Sin futuro ni presente. Sin pensar a donde ir ni en lo que diga la gente.
Escribir por escribir. Aunque no tenga sentido.
Escribir por escribir. Simplemente por alivio.
Escribir... Y no saber qué decir. Aunque quisiera decirlo todo...
Escribir... Dejando el escrito inconcluso o llenándolo a marchas forzadas...
Escribir... Eso me queda: Escribir.

miércoles, 11 de julio de 2012

Una mosca

Una mosca da contra el cristal y parece que llamen suavemente para captar mi atención. Pero miro a la ventana y ahí no hay nadie. Solo esa solitaria mosca que parece no haber aprendido que los cristales no pueden traspasarse.

Vuelve a la carga. Vuela, choca, retrocede... Pero no se rinde. Persevera en su intento por entrar en la habitación. Parece que busque algo al otro lado del cristal.

"El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra"... Eso es lo que dicen... Entonces esta mosca debe de tener algo de humana. ¿Y si la dejo pasar?

Pero en el tiempo que he dedicado a mis divagaciones, la mosca ha volado en otra dirección y ya no suenan los golpecitos en el cristal de la ventana.

Han dejado de llamarme para intentar captar mi atención. La perseverancia ha terminado vencida y la oportunidad se ha esfumado, la he dejado escapar.

Solo los segundos en que me he parado a pensar se han interpuesto entre la oportunidad que llamaba a mi ventana y la posibilidad de hacerla realidad.

jueves, 28 de junio de 2012

Se aprende a vivir con ellas

Al igual que una herida deja marca, las penas no se olvidan, se aprende a vivir con ellas.

Las vivencias forman parte de cada uno y, ya sean buenas o malas, son las que nos hacen ser como somos.

Puede que las heridas no sanen y que, aún con el tiempo, sigan omnipresentes. Pero terminamos aprendiendo a volver a pegar la tirita cada vez que se despega, y a evitar lo que puede hacer que la herida vuelva a sangrar.

Las penas no se olvidan, pero aprendemos a vivir con ellas. Se convierten en parte de nosotros mismos y "nos hacen más sabios", como dijo un sabio conocido.

Las penas no se olvidan, nos acompañan siempre, pero aprendemos a hacerlas compañeras de camino. Terminamos dándonos cuenta de que no servirá de nada intentar olvidarlas por que se quedará en eso, en un intento.

Las penas no se olvidan, se aprende a vivir con ellas.

martes, 22 de mayo de 2012

Desaparecer

Alguna vez he pensado en desaparecer. Irme sin mediar palabra, sin hacer ruido...

Dudo que se notara mi ausencia.

Seguramente al irme dejaría un vacío tan diminuto que poco tardaría en llenarse de frívolas banalidades.

Nunca he aspirado a sobresalir, y supongo que eso, tarde o temprano, termina pasando factura.

Te conviertes en invisible para los demás. Hasta el punto de marchar sin llegar a hacerte notar.

Te das cuenta de que dejan de pensarte cuando esperas mensajes que no llegan, llamadas que nunca se producen y palabras que jamás se mentan.

Poco a poco va quedando cada vez menos hasta que un día miras atrás y te preguntas si merecerá la pena pararte a recoger las migajas de lo que un día fuiste.

Terminas aprendiendo, a base de palos, que nadie es para siempre y que nada dura eternamente.

Yo quisiera volver a ser niña. Quisiera dejar de complicarlo todo con "cosas de mayores". Que mi mayor problema fuera no salirme de las líneas al colorear. Que cualquier niño en el parque se convirtiera inmediatamente en compañero de aventuras. Y que lo único que me quitara el sueño fueran esas pesadillas que, con un beso de mamá, se esfuman.

Quisiera irme a vivir a ese sitio en que habitan los sueños. Quedarme allí acurrucada, haciéndome cada vez más chiquitita hasta desaparecer...

Alguna vez he pensado en desaparecer. Irme sin mediar palabra, sin hacer ruido...

Dudo que se notara mi ausencia...

jueves, 17 de mayo de 2012

Vida

Escucho el viento entre los árboles y parecen las olas del mar rompiendo en la orilla... Aunque quizás sean las propias olas las que oigo, pues la playa está a escasos metros.

Es el turno de las estrellas para iluminar el cielo. Un cielo tan despejado que deja ver todas y cada una de ellas, aunque entre las copas de los árboles no se distingan.

Morfeo me llama, pero hago oídos sordos. Me gusta la noche. Es el mejor momento del día. No existen las prisas. Y todo parece detenerse. Solo te das cuenta de que el tiempo pasa cuando ves amanecer. Y el amanecer, aunque nos devuelve a la rutina, es el momento más mágico.

Un amanecer es un nuevo comienzo. Un nacimiento. Otra oportunidad. Una nueva vida.

Vida.

Gran palabra.

Vida.

No hay palabra más bonita.

Ni amor, ni cielo, ni tesoro...

Vida.

lunes, 14 de mayo de 2012

Uno de cada varios


Hace ya más de un año que escribo este blog y ha habido bastantes altibajos. Algunos meses he escrito más de lo que pensé que podría. Otros han quedado en blanco.

Ya dejó de quitarme el sueño ver cómo pasan los días y la última entrada publicada sigue en primer plano durante, incluso, semanas. Los visitantes van y vienen, pero nunca se quedan mucho tiempo, publique cosas nuevas o no lo haga.

Ahora esto lo hago por mí misma. Y lo digo aún a riesgo de parecer egoísta.

Mucho antes de abrir el blog, ya iba acumulando todo aquello que me pasaba por la cabeza y que desde hace algo más de un año he pasado a escribir aquí. Pero al igual que algunas de aquellas cosas las he sacado a la luz, otras tantas nuevas siguen pasando a engrosar un fichero que pronto tendré que acompañar con un segundo.

Hay voces que dicen que es más fácil hablar con un completo desconocido que con alguien que ha estado ahí siempre. Y es cierto. Me ha pasado más de una vez. Bien por no preocupar a quienes me rodean o bien por el cierto anonimato que da esto de internet, más de una vez me he sorprendido a mí misma comenzando una historia que no habría empezado a contar con facilidad a mis cercanos.

Y esta es, seamos sinceros, una de las razones por la que abrí esta puerta. Porque me da la posibilidad de expresarme abiertamente, sin tener que medir en demasía mis palabras, cosa que, en el cara a cara, soy completamente incapaz de hacer.

viernes, 13 de abril de 2012

Casualidades

Supongo que la vida está llena de casualidades... Pero aveces son tan acertadas que parece que estén ahí puestas a conciencia...

No soy persona de ir buscando cosas donde no las hay, pero sí que me gusta pensar que soy observadora. Además, peco de opimista y me creo que sé calar a la gente suficientemente rápido como para saber quién va de cara y quién trae un cuchillo a la espalda... Más de una vez me he equivocado.

No suelo buscar coincidencias, o eso creo. Simplemente las encuentro. Quizás no sean muy obvias, pero ahí están.

Suelen ser tonterías sin importancia, pero por una razón o por otra, suelen darme qué pensar. A veces logran sacarme una sonrisa. Otras veces me descolocan. Pero nunca me dejan indiferente.

Supongo que la vida está hecha de pequeñas cosas. Y las coincidencias son las que hacen todo más interesante.

Hacen que salga a relucir mi gusto por descubrir cosas nuevas y que, cual detective, tire del hilo a ver hasta dónde llega.

Muchas veces se quedan en simples coincidencias... Otras tantas llevan a algo más... Pero aún no he encontrado la coincidencia que creía poder encontrar... Quizás esa sea la razón de que me guste tirar del hilo cuando me encuentro con una... O quizás sea esa misma, la razón de que no suela fijarme en ellas más de lo normal... O eso creo.

Nah dejadme sola, que tengo un día de esos tontos. Pero tontos sin más XD

Buenas noches!